¿No te gusta dormir?

Si bien existen estudios que profundizan en diferentes trastornos del sueño como insomnio, depresión u otros, también existen las personas a las que nos les gusta dormir. ¿Qué pasa con ellos?

Está comprobado científicamente que el ser humano necesita dormir entre 7 y 8 horas diarias de manera continua, para que durante el día pueda realizar sus actividades adecuadamente, sin sentirse cansado o somnoliento. Por lo mismo, aquellas personas que padecen de trastornos del sueño o que no descansan lo suficiente, al día siguiente o incluso durante varios días pueden verse afectadas a nivel cognitivo, físico y psicológico por la falta de sueño.

Y, si bien existen muchos estudios que hablan de diferentes trastornos del sueño, también hay personas a las que simplemente no les gusta dormir sin que esto conlleve necesariamente una patología.

Rasgos de personas que no les gusta dormir

El psicólogo de Clínica Avansalud, Sebastián Santana, comenta que existen tres tipos de personas a las que no les gusta dormir. En primer lugar, están los ansiosos, que requieren resolver de inmediato situaciones personales, laborales, amorosas, etc. y no logran tener pasividad suficiente para el descanso.

Un segundo tipo, son aquellos que tienen un alto grado de desarrollo cognitivo, son muy creativos, y necesitan estar diseñando, proyectando, imaginando constantemente en su propio mundo de ideas, lo que genera un exceso de pensamiento y por lo tanto, una dificultad para conciliar el sueño.

En tercer lugar, están quienes presentan altos niveles de inseguridad, autoestima baja y se encuentran bajo la sombra del miedo por lo que se les dificulta dormir debido a este sentimiento o a la angustia.

En la mayoría de los casos, estos rasgos se van adquiriendo con el tiempo y se potencian debido a que no existe una estrategia de descanso. Más aún, cuando se trata de una persona a la que no le gusta dormir y lo considera una pérdida de tiempo.

Este tipo de individuos son aquellos que pasan más tiempo viendo televisión, mirando la pantalla del celular, jugando con consolas, etc. En estos casos, “está comprobado que nuestro cerebro se queda trabajando entre una y dos horas por lo que se hace aún más difícil que la persona se duerma” explica el psicólogo.

Santana agrega que el problema detrás de esto, es que la vigilia prolongada puede tener efectos nocivos en la salud de las personas, como por ejemplo, en los procesos cognitivos –pensamiento, lenguaje, atención, concentración– que pueden verse alterados. También se pueden producir consecuencias negativas a nivel físico, donde las reacciones motoras pueden volverse más lentas. Por otro lado la ausencia de un sueño prologado y reparador puede afectar a nivel psicológico, produciendo ansiedad o trastornos del humor, ya que no dormir bien, puede generar una sensación de intolerancia en el día a día de la personas
y con su entorno.

La recomendación principal del experto es lograr dormir al menos 6 horas diarias. Para llegar a este descanso se debe fomentar la higiene del sueño tomando en cuenta algunas tips como; fijar una hora para ir a dormir y para levantarse. Nos usar la cama para hacer actividades recreativas como ver televisión, leer, usar tecnologías o rutinas de belleza, evitando así dar vueltas en ella sin dormirse. No usar pantallas idealmente tres horas antes del sueño. Eliminar siestas largas o muy tarde. Y por último siempre cuidar lo que comemos antes de la hora de dormir.

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