PSU: Qué hacer con los resultados en mano

  • El 26 de diciembre a las 8:00 am es la publicación oficial de los resultados de la Prueba de Selección Universitaria 2016. Seguramente los más ansiosos estarán en vela a la espera de los números que pueden marcar su futuro. Psicóloga de la U. del Pacífico aconseja como enfrentar este momento.

Sorpresa, tranquilidad, angustia, sentimientos de éxito y de fracaso, estarán presentes en las casas de los más de 290 mil jóvenes que rindieron la PSU 2016 y que por fin este lunes 16 de diciembre tendrán sus resultados. Sin embargo, lo relevante ahora es pensar con tranquilidad cómo tomar la mejor decisión con los puntajes en mano.

“En primer lugar, es importante evaluar las razones de ese resultado y diferenciar entre las causas, cuáles son las que se pueden modificar y cuáles no. Ese análisis va a definir los escenarios posibles y con ello los cursos de acción. Es importante que el proceso de toma de decisión se haga de la manera más informada posible y confirmar que se tienen todos los antecedentes a la mano. En otras palabras, es importante considerar que los resultados de la PSU no son los únicos elementos para decidir una acción posible”, recomienda la directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

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Para Carmen Gutiérrez es importante y fundamental saber que el resultado obtenido en la PSU no define las capacidades de una persona. En este punto, es clave el rol de los padres. “Hay que reforzar la autoestima. Es importante tener presente que el puntaje obtenido en la PSU no define las capacidades de una persona y eso debe ser transmitido claramente por los padres y adultos cercanos”, enfatiza.

Hay que saber también que incluso existen instituciones de educación superior que no exigen puntaje en la PSU, como la Universidad del Pacífico. “El resultado refleja el nivel de conocimiento adquirido a lo largo de su educación media. Es importante, por cierto, pero su importancia no excede los límites de lo que evalúa. Si bien es cierto hoy en día son muchas las instituciones de educación superior, no es menos cierto que hay una amplia variedad de ellas: Universidades Privadas y del CRUCH, Institutos Profesionales, Centros de Formación Técnica, por nombrar opciones de educación superior a nivel nacional. También hay casos en los cuales la alternativa es trabajar, ya sea de manera definitiva o hasta que se reúnan fondos para hacer otras cosas, o resolver una situación personal o familiar coyuntural”, precisa la psicóloga.

En este sentido, Gutiérrez hace un llamado para ver el fracaso como una oportunidad. “Es una oportunidad en la medida que uno lo asume como una instancia de aprendizaje, en el sentido de consultar qué es lo que pasó y sus razones. Y una de ésas hay algo mucho más de fondo que hay que mirar, como el no querer estudiar en la Universidad o estar llamado a resolver otras problemáticas que tienen que ver con la diferenciación e independencia de tus propios padres para encontrar tu propio camino”, indica.

Adicionalmente, la profesional descarta de plano que tomarse un año sabático sea una buena alternativa en esta etapa de la vida. “Si pensamos en un joven que ha egresado recientemente del colegio, que está en proceso de construir su proyecto de vida, un año sabático, sin orientación, metas o propósitos, no es conveniente. Menos si la razón de ello es porque no pudo concretar sus planes. Los jóvenes necesitan estructura y un propósito. Si no pudo concretar su sueño, prepárese, haga lo que tenga que hacer para poder concretar su sueño”, precisa.

En este contexto, y frente a un resultado no esperado o que decepciona, la directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico recomienda:

  • Evaluar las razones de ese resultado.
  • Definir los escenarios posibles y, con ello, los cursos de acción.
  • Tomar la decisión de la manera más informada posible.
  • Mantener la autoestima, pues el puntaje obtenido en la PSU no define las capacidades de una persona.
  • Tener un plan B en los estudios e informarse adecuadamente sobre otras alternativas de estudio que existen.
  • Evaluar la posibilidad de trabajar.
  • Descartar de plano el año sabático.
  • Ver el fracaso como una oportunidad.

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