¿Cómo podemos realizar estimulación temprana a nuestros hijos?

 

  • Lo que un menor capta en sus primeros años de vida es clave para su futuro desarrollo y desempeño como individuo. ¿Estamos preparados como padres para guiar este proceso de forma eficiente? ¿Sabemos cuán importante es nuestro rol en ese desarrollo? La relación afectiva, el intercambio, compartir y el sentido de pertenencia son claves en esta etapa.

 

bebé - Cortesía de BigStock // FreeDigitalPhotos.netLa estimulación temprana se realiza entre los primeros años de vida, en menores de 0 a 3 años. Según la fonoaudióloga de Clínica Avansalud, Fabiola Poblete, este proceso trata de una serie de actividades o técnicas que cumplen el objetivo de estimular, desarrollar, potenciar y entrenar a los menores durante los primeros años de vida a través del juego libre y la exploración e imaginación. Esto, debido a que este período es considerado crítico, ya que el desarrollo neuronal alcanza su máximo nivel.

La característica fundamental de esta etapa es la plasticidad cerebral, es decir, el desarrollo de interconexiones neuronales, las cuales permiten adquirir diversas funciones tanto del desarrollo motor, cognitivo,  o del lenguaje, fortaleciendo la aparición y mejora de nuevas habilidades. “Estas surgen de la interacción entre las capacidades propias de cada menor y el ambiente, el cual inhibe o estimula la expresión de diversas características del individuo”, precisa la fonoaudióloga.

 

El entorno como factor clave

Un segundo objetivo de la estimulación temprana, según la especialista, es estrechar el vínculo entre los padres y el menor basado en el desarrollo del lenguaje, la parte motora, cognitiva y emocional.

Según la experta de Avansalud, los encargados de estimular al menor y de participar en su desarrollo, son todas las personas que sean cercanas y significativas para éste, es decir, los familiares cercanos y el entorno social que los rodea. Es por este motivo que en la terapia se trabaja con los padres con el fin de que ellos sean los co-terapeutas y laboren con el menor en su hogar, haciendo partícipe al entorno familiar.

La fonoaudióloga Fabiola Poblete, explica que los menores que corren mayor riesgo de padecer alteraciones o retrasos son los que se encuentran en un ambiente poco estimulador, es decir, con riesgo psicosocial, con trastornos genéticos, prematuridad o bajo peso al nacer.

 

Estimulación

La estimulación debe ser total y continua, es decir, debe ser todos los días, constantemente, cada vez que se interactúe con el menor, donde la verbalización debe ser apropiada, no con mucha información, con el fin de que el menor logre comprender y expresarse.

“Los contextos donde se realiza la estimulación deben ser significativos, es decir, aprovechar rutinas diarias desarrollándose en lugares en donde se desenvuelve el menor, junto a juguetes que sean de su interés y agrado. Así se lograra un aprendizaje mucho más significativo”, asegura la fonoaudióloga de Clínica Avansalud.

Lo ideal es acompañar la comunicación con gestos, ya que es un apoyo importante para la comprensión, así como también lo es el afecto, donde se acompañará la estimulación a través de canciones, palabras, sonrisas, dulzura y cariño. “La única forma saludable de aprender es través del cariño, no de la obligación. Se debe realizar un refuerzo positivo como felicitar o premiar cada vez que el menor logra algo, con el fin de motivar su aprendizaje”, señala la profesional.

“Se debe recordar que aunque los niños son distintos y existen muchas diferencias individuales y genéticas, está demostrado que la estimulación juega un papel primordial en el desarrollo de cada uno de ellos, por lo cual se deben dedicar 20 a 30 minutos diarios a jugar con nuestros hijos, hablar, ayudarles a crecer y explorar el entorno”, concluye la fonoaudióloga de Clínica Avansalud, Fabiola Poblete.

 

 

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