Otorrinolaringología: cáncer bucal

La otorrinolaringología es la especialidad médica encargada de prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades del oído, nariz, senos, cara y cuello. Dentro de esta especialidad se incluyen también todo tipo de cirugías, tanto plásticas como oncológicas o traumatológicas. Tan amplio es este campo, que dentro de él se incluyen subespecialidades como la rinología, laringología, logopedia o audiología.

Freedigitalphotos.netSiendo tan grande el abanico de posibilidades en cuanto a enfermedades en la otorrinolaringología, vamos a centrarnos de una forma más precisa en tan sólo una dolencia, en el cáncer bucal para ser más exactos. Es una enfermedad que generalmente detecta el odontólogo en una revisión normal, y tanto él como el médico perteneciente a la especialidad de otorrinolaringología están capacitados para tratarlo.

Este cáncer puede aparecer por una gran variedad de zonas bucales como el revestimiento de las mejillas, el paladar o las encías. La mayoría de cánceres bucales que se detectan son los denominados carcinomas escamocelulares, los cuales  se diseminan rápidamente. Aunque como en el resto de cánceres, no hay una causa en concreto, el hecho de fumar o consumir grandes cantidades de alcohol ayuda en gran medida a la aparición de este tipo de cáncer. La presencia del virus del papiloma humano (VPH), o la higiene oral y dental deficientes, son también algunos otros factores determinantes.

En algunos casos, el cáncer de boca comienza como una leucoplaquia. Esto son pequeñas lesiones o marcas de color blanquecino y por el contrario, oscuras, que perduran por más de 14 días. Estas pequeñas úlceras pueden aparecer por la lengua, el labio o cualquier otra parte de la boca. En un principio son indoloras, aunque con el paso del tiempo pasan a provocar quemazón y dolor.

Otros síntomas que ayudan a detectar el cáncer oral son los problemas para tragar los alimentos, las dificultades en el habla y todo tipo de problemas en la lengua. Incluso un dentista es capaz de reconocer problemas en los labios u otras partes en una revisión rutinaria. Es importante por lo tanto recibir revisiones de forma periódica, pues se trata de un cáncer fácilmente curable, sin embargo, se expande con rapidez y en caso de ser detectado demasiado tarde, su curación resulta bastante más compleja.

El único método para poder confirmar la presencia de este carcinoma es a través de una biopsia. Una vez se ha diagnosticado, el tratamiento consiste casi siempre en la extirpación del tumor. En algunos casos se trata de una terapia invasiva, por lo que posteriormente se emplea tejido del antebrazo para reconstruir mediante cirugía de reconstrucción los daños provocados. La hinchazón, fatiga o problemas de alimentación son algunos de los efectos secundarios del tratamiento, sin embargo, suelen ser temporales, por lo que con los cuidados adecuados, se puede volver a disfrutar de la vida con total normalidad.

Aunque es un cáncer menos conocido que el de pulmones o garganta, es igual de peligroso y se deben realizar las revisiones pertinentes para poder detectarlo cuanto antes y acabar con él. Basta con una revisión por parte del dentista u odontólogo habitual para poder detectar cualquier problema, aún perteneciendo al campo de la otorrinolaringología.

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