Freedigitalphotos.netQué difícil resulta expresar lo que es convertirse en madre,y no me refiero al aspecto evidente del amor que brota por los poros al ver la carita de tu hijo,sino a lo que implica la metamorfosis que comenzamos a experimentar cuando somos mamas.

En el encuentro con la maternidad afloran tantas cosas de uno, tantas memorias olvidadas y miedos “nuevos” que es complejo no sentirse culpable por algo. La culpabilidad es casi inherente a la madre primeriza, por lo que se le ocurra siente culpa y a eso se le suma la sociedad moderna diciéndote: “¿Cuándo empiezas a trabajar?”,”¿Cuántos kilos te quedan por bajar?”… Es complejo ¿No?

Ser madre necesariamente implica ser contenida y apoyada a la vez. La madre que es sostenida por otras madres y hermanas puede a su ve sostener a sus cachorros. Los grupos de apoyo no son un cliche, son una necesidad real e imperiosa por brindarle a las mamas un espacio de abrazo y escucha activa donde nos encontramos con nuestras sombras, deseos no satisfechos, vemos una vida en adelante totalmente distinta a como incluso imaginábamos, todo cambia cada día.Un día nos sentimos bien, descansadas, frescas y radiantes,al otro puede que simplemente el cansancio te embargue.

Somos un carrusel emocional durante el puerperio, un período no mejor que no dura 40 días ¡DURA APROXIMADAMENTE DOS AÑOS! donde aprendemos a conectarnos con nuestra sombra y convivir con ella.El puerperio encierra todo esto y más, es conectarnos también con nuestra sexualidad desde otra arista,una sexualidad femenina llena de amor y caricias, una sexualidad marcada por los pechos llenos de alimento que nutre en todos los sentidos a esta gran diada que es la mama-bebe.

Ser madre en el puerperio , una experiencia única con cada hijo hasta que te complementas, aclimatas y desarrollas como nueva ser-consciencia, nueva mujer y persona y puedes ir soltando a tu hijo que comienza sus procesos de independencia de tu mano y ya no desde esta fusión intensa y caótica como son los primeros meses y años de vida donde la diada es tan simbiótica que cada aspecto de tu sombra es somatizado por tu hijo, haciéndote ver entonces la necesidad de salir de ese lugar casi infantil y rosado que nos pintan de la maternidad y convertirte en una leona y guerrera afrontando tus lugares mas oscuros y limpiando todos esos aspectos de ti.

Acompañemonos en el andar, en el ir y venir de emociones, en el gran cansancio, en la impaciencia, en la sobreexigencia y en todos los disfrutes, momentos de emoción y majestuosidad que nos muestran nuestros hijos. Sostengamonos unas a otras, seamos hermanas de camino, volvamos a serlo como antes de que el trabajo y la “igualdad” se interpusieran dándonos más presión en algunos aspectos donde las palabras “libertad e igualdad” se sienten extrañas y efímeras.

Por pediatric