¿Por qué los humanos desean comer siempre cosas dulces?

Los humanos escogen lo que desean comer por diversas razones: porque las comidas sean saludables, accesibles o cómodas (fáciles de conseguir), pero la principal razón es por su sabor. ¿Y por qué optan por lo dulce? La respuesta se encuentra en los genes: a los humanos les gusta el sabor de lo dulce,  históricamente se asocia con comidas saludables, mientras que los sabores amargos se relacionan con comidas tóxicas.

Brownie

Los antepasados solo podían distinguir entre un alimento y un veneno dependiendo de si este era dulce o amargo y así se acostumbraron a preferir lo dulce. Y ese gusto instintivo por lo dulce parte desde el nacimiento. Diferentes estudios realizados con niños comprobaron que, según sus expresiones faciales, preferían sabores dulces, mientras que rechazaban los amargos, según  explica el sitio de la Revista Summa News.

Estas son algunas de las razones que ofreció el doctor Adam Drewnowski, director del Centro de Obesidad de la Universidad de Washington, del por qué el ser humano prefiere lo dulce, en su exposición, “Los humanos y el dulzor”, en la que también planteó la relación entre los sabores, saciedad y la ingesta calórica de los humanos.

En tanto, el sicólogo  Petar Radic Reyes indica que la atracción a lo dulce es explicado porque en nuestro cerebro encontraremos verdaderas causas químicas, que nos indican porqué tenemos predisposición a la adicción a los dulces.  Y estas serían los neurotransmisores  como la serotonina, dopamina y betaendorfina.

En tanto, el  sicólogo agrega que la serotonina es necesaria para el sentimiento de tranquilidad y que nos permite la estabilidad emocional, razón por la que, cuando andamos angustiados nos vienen deseos de ingerir algo dulce como manera de minorar la sensación de angustia hasta de ansiedad.

¿Por qué los principales recuerdos de lo que se come y bebe en la niñez son relacionados con lo dulce? Drewnowski comentó que cuando se es niño y adolescente, suelen preferir alimentos y bebidas mucho más dulces, y que esto puede estar relacionado con la evolución, ya que lo dulce los provee de la energía que requieren en su crecimiento.

Pero luego de los 12 años de edad, cuando baja la intensidad del desarrollo corporal, esta preferencia va disminuyendo. Después, los adultos empiezan a dejar de preferir las cosas dulces y a disfrutar los sabores más complejos, incluyendo los amargos. Investigaciones revelan que los niños prefieren frutas con mayor cantidad de energía (bananos, papas, uvas, manzanas), mientras que los adultos optan por alimentos con mayor densidad de energía, con grasa, azúcar o sal (como chocolates y galletas).

El investigador señala que las bebidas azucaradas tienen poca densidad energética dado que el azúcar está diluido en agua. Esta es la razón por la cual los alimentos con alta densidad energética, tales como los postres o las papas fritas, son irresistibles, mientras que los jugos o las gaseosas no.

De acuerdo con el especialista, conforme avanza la edad, la preferencia de los adultos hacia el dulzor se disminuye, pero aún así aumentan los problemas de obesidad y diabetes en esta población. Mientras los menores utilizan esa energía que consumen por medio del juego y ejercicio, los adultos deben esforzarse más en buscar un balance calórico entre lo consumido y lo gastado, además de complementarlo con actividad física regular, aunque sea moderada, para mantener un estilo de vida saludable.