Los fármacos no ayudan a niños con déficit atencional


Una investigación hecha por el hospital Johns Hopkins de Estados Unidos luego de seis años a niños con déficit atencional moderado y severo para ver los resultados que tenían en ellos diferentes tratamientos. ¿El resultado? Sorpresivamente, en el 90% de los casos analizados los niños seguían presentando los mismos síntomas de hiperactividad, control de los impulsos y pérdida de atención, lo que, a juicio de los investigadores, muestra que las técnicas actuales para enfrentar este problema no están siendo eficaces.

El déficit atencional es un diagnóstico que cada día se escucha más en las consultas en todas partes del mundo. En Estados Unidos, el 7% de los niños está siendo tratado por esta condición, que puede parecer un simple rasgo de personalidad, pero que a la larga puede convertirse en un problema mayor. Mientras que en nuestro país este síndrome afecta entre el 3 y el 7% de la población escolar y el 75% de los motivos de consultas se deben a este problema.

Existen tratamientos alternativos como flores de Bach los cuales son naturales e invasivos o también terapias con psicólogas infantiles.

El estudio, publicado en el Journal de la Academina Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes, es el mayor análisis a largo plazo que se ha hecho a preescolares con déficit atencional.

Fueron incluidos 186 niños en este seguimiento realizado por seis años tras el diagnóstico. La edad en la que el trastorno fue diagnosticado fue entre tres y cinco años. Los resultados mostraron que no había diferencia entre quienes contaban con tratamientos farmacológicos y los que no (pero tenían tratamiento de comportamiento).

A cada niño se le hicieron tres exámenes: el primero, tras el diagnóstico, otro a los tres años de tratamiento, y el último, a los seis años. En todo ese tiempo, los expertos accedieron, además, a reportes hechos por los padres y profesores, los que ayudaron a crear un sistema de severidad de síntomas, midiendo tres factores: falta de atención, hiperactividad e impulsividad.

Del total de casos, el 62% de los niños que estaban tomando drogas contra el déficit atencional terminaron con hiperactividad e impulsividad significativas a nivel médico, comparado con el 58% de los que no se medicaban. Y en el caso de la falta de atención, se mantuvo en niveles críticos en el 65% de los medicados y en el 62% de los que no.

Otra de las conclusiones obtenidas por el estudio es que los niños con otros trastornos, como desórdenes conductuales en adición al déficit atencional, tienen un 30% más de probabilidades de mantener esos síntomas comparados con los que sólo contaban con el déficit.

“Nos dimos cuenta de que el déficit atencional en preescolares puede convertirse en un mal crónico más que persistente, por lo que se requieren mejores tratamientos a largo plazo, tanto farmacológicos como de conducta que los que hoy tenemos”, afirmó, a modo de conclusión, Mark Riddle, autor principal del estudio.

Una condición que no sólo afecta a la niñez, sino que puede tener daños a largo plazo, dicen los expertos: los casos no tratados de este mal tienen efectos a futuro en las condiciones de aprendizaje, académicos, en la posibilidad de crear lazos tanto familiares como en el entorno, e incluso, daños físicos: los niños con déficit atencional tienen más riesgos de lesiones y hospitalizaciones.

Diagnóstico:

El diagnóstico de déficit atencional se hace sobre la constatación de tres síntomas claves (falta de atención, hiperactividad e impulsividad) que deben presentarse simultáneamente antes de los siete años de edad y durante un mínimo de seis meses, de manera de eliminar la posibilidad de que pueda tratarse de una reacción temporal a un problema puntual. El SDA (Síndrome Déficit Atencionall) puede diagnosticarse con predominio de hiperactividad, de falta de atención o de impulsividad.

Cada uno de estos síntomas se puede manifestar de la siguiente manera: Síntomas de Falta de Atención, parece no escuchar, incurre en errores por descuido,dificultades para mantener la atención,no sigue instrucciones, tiene dificultad para organizarse, evita esfuerzo mental sostenido, extravía objetos y sedistrae ante estímulos irrelevantes.

Otros síntomas son que mueva mucho las manos y pies sin control, saltar y correr en situaciones inapropiadas, dificultad para estar tranquilo y hablar en exceso.

(Fuente: La Tercera)