Alimentos como causa del cáncer

La idea de que se puede prevenir el cáncer mediante la dieta no es nueva, hace más de cien años que diversos autores han propuesto diferentes hábitos dietéticos como causas de los cánceres, cosa que los hace susceptibles de fundamentar recomendaciones preventivas.

En los años setenta, el interés por la dieta como causa de cáncer se pone de actualidad definitivamente al empezarse a disponer de evidencias científicas sólidas.

Desde entonces se puede afirmar que la dieta, junto con el tabaco y las exposiciones a sustancias carcinogénicas en el medio laboral, son los tres factores más importantes relacionados con el cáncer.

Los siguientes puntos son una síntesis de las recomendaciones preventivas que pueden contribuir a evitar determinados tipos de cáncer y otras enfermedades crónicas; y en todo caso, también son útiles para seguir una dieta saludable, según publica el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

  • Realizar dietas ricas en verduras, frutas variadas, legumbres y féculas.
  • Evitar el sobrepeso y la obesidad
  • Mantener una actividad física moderada
  • Comer entre 400 y 800 gramos por día de fruras y verduras
  • Comer entre 600 y 800 gramos diariamente de legumbres, cereales, tubérculos y otros alimentos de origen vegetal.
  • Evitar el consumo de alcohol o limitar.
  • Limitar el consumo de carne roja ( ternera, cordero, cerdo) a menos de 80 gramos diarios. Es preferible comer pescado, pollo u otro tipo de carnes.
  • Limitar el consumo de grasa de origen animal y de las grasas en general.
  • Limitar el consumo de alimentos conservados en sal.
  • Las recomendfaciones dietéticas anteriores hacen innecesario el consumo de suplementos vitamínicos.

 

Hacer principalmente dietas ricas en verduras, frutas variadas, legumbres y féculas:

la levidencia de que las dietas ricas en verduras y frutas protegen contra el cáncer es clara, así como también legumbres y féculas poco elaboradas, aunque en este último caso la evidencia no es tan consistente. Ésta será una dieta con alimentos poco calóricos. Sin embargo, esta recomendación no significa que las dietas vegetarianas sean más protectoras que dietas que incorporen cantidades moderadas de carne (ved más adelante).

Evitar el sobrepeso y la obesidad: Aquella persona con un índice de masa corporal entre 25 y 30 se considera con sobrepeso, mientras que cuando supera 30 se considera con obesidad.
El índice de masa corporal se calcula dividiendo el peso en kg por la altura en metros al cuadrado.
Por ejemplo, para una persona que pesa 65 kg y tiene una altura de 1 m 62 cm:
65 / 1,622 = 24,77 (por poco, pero no se considera sobrepeso).

Entre los tumores relacionados con la obesidad se encuentra el cáncer de cuello de útero, el de mama en mujeres postmenopáusicas y el de riñón.

Mantener una actividad física moderada: Existe la evidencia clara de que efectuar una actividad física moderada de forma continuada puede contribuir a prevenir el cáncer de colon, además de ayudar a evitar el sobrepeso y la obesidad. La actividad física que se recomienda consiste en caminar a paso ligero (6 km/h) una hora por día, tres veces por semana o más, o algún tipo de ejercicio similar.

Comen entre 400 y 800 gramos por día  de  frutas o verduras diferentes:Estos componentes de la dieta aportan fibra y muchas vitaminas, minerales y otras sustancias bioactivas que pueden ser preventivas de diferentes tipos de cáncer. Entre los cánceres más importantes que pueden contribuir a prevenir se pueden citar el de cavidad oral y faringe, el de esófago, el de pulmón, el de estómago y el colo-rectal. Otros cánceres para los cuales la evidencia es menos sistemática son el de laringe, mama, vejiga urinaria y páncreas.

Comer entre 600 y 800 gramos diariamente de legumbres, cereales (grano), tubérculos y otros alimentos de origen vegetal: Las dietas ricas en cereales integrales y en legumbres posiblemente reducen el riesgo de cáncer de estómago, y las dietas con alto contenido en féculas pueden ayudar en la prevención del cáncer de colon. Hacer este tipo de dietas con cereales y legumbres aporta carotenoides y vitaminas C y E, que pueden proteger contra diferentes tipos de cáncer.

Evitar el consumo de alcohol: Diferentes estudios han mostrado de forma convincente que el consumo de alcohol aumenta el riesgo de sufrir cáncer de cavidad oral y faringe, laringe, esófago e hígado. Por otro lado, hay que tener en cuenta que es más probable que la persona que bebe también fume, lo cual multiplica el riesgo de sufrir cánceres como el de cavidad oral, de laringe y de esófago. Otros cánceres que posiblemente están relacionados con el consumo de alcohol son el de mama y el colo-rectal. Los beneficios de consumir pequeñas cantidades de bebidas con alcohol, como el vino, para prevenir algunas enfermedades cardiovasculares, hacen que el consumo recomendado se limite a una o dos copas al día de bebidas con contenido alcohólico.

.Limitar el hecho de comer carne roja (ternera, cordero, cerdo) a menos de 80 gramos diarios: Es preferible comer pescado, pollo u otros tipos de carnes. Las dietas que contienen cantidades elevadas de carne roja (ternera, cordero o cerdo) o basadas en productos elaborados a partir de estas carnes probablemente incrementan el riesgo de sufrir cáncer colo-rectal, y posiblemente aumentan el riesgo de sufrir cáncer de páncreas, próstata, mama y riñón. Sería conveniente que las calorías aportadas por este tipo de comidas no supere el 10% del total.

Limitar el consumo de grasa de origen animal y de los alimentos grasientos en general:Las dietas ricas en grasa de origen animal posiblemente incrementan el riesgo de sufrir cáncer de pulmón, mama, colo-rectal, de endometrio y próstata. Por otro lado, hay que tener en cuenta que estas dietas incrementan notablemente el riesgo de obesidad.

Limitar el consumo de alimentos conservados en sal: Evitar comidas que se hayan podido estropear por estar mal conservadas:Estos alimentos probablemente incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de estómago. Actualmente ha disminuido considerablemente el uso de la sal y de determinado tipo de conservantes, y tomar alimentos que los contengan, de forma ocasional, no supone ningún riesgo.

Las recomendaciones dietéticas anteriores hacen innecesario el consumo de suplementos vitamínicos: Seguir una dieta como la descrita hasta ahora hace que no sea necesario tomar ningún suplemento vitamínico. Es más, no se ha demostrado que cuando las vitaminas se toman como suplementos reduzcan el riesgo de desarrollar un cáncer.

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