La insolación y el golpe de calor son enfermedades relacionadas con el calor, la exposición abusiva al sol es la que las produce; la diferencia es que el golpe de calor es una etapa anterior a la insolación. Ocurren cuando el cuerpo no es capaz de mantenerse a una baja temperatura, ya que a medida que la temperatura del ambiente sube, el cuerpo suda para mantenerse fresco, pero en días calurosos y húmedos la evaporación se hace más lenta.

Entonces, según publica Family Doctor, cuando no se suda lo suficiente como para bajar la temperatura corporal, ésta sube y se pueden producir las enfermedades antes mencionadas; dependiendo del tiempo que se pase expuesto será el resultado al que se deba enfrentar, siendo recomendable prevenir antes de una exposición o, en el caso de que no se haga, retirarse al más mínimo indicio de algún problema.

Golpe de calor: cuando el cuerpo es expuesto al sol y/o a actividades al aire libre -que incluyen ejercicios- y se pone demasiado caliente, lo más probable es que se esté frente a un golpe de calor. Se podrá identificar a través del reconocimiento de síntomas claves como: sentirse débil, mareado; tener dolor de cabeza, aceleración de los latidos del corazón, nauseas, vómitos y debilidad muscular o calambres. Además de lo anterior, se puede sufrir deshidratación y hacer poca orina.

Cuando se crea que se está teniendo un golpe de calor, se deben tener algunas precauciones básicas:

  • Se debe salir del calor inmediatamente.

  • Ponte en un lugar fresco y sombreado a descansar.

  • Toma mucha agua y líquidos en general.

  • No bebas alcohol por ningún motivo, puede empeorar la situación.

  • Si no mejora después de media hora, ponte en contacto con un médico.

  • El no tratar el golpe de calor, puede producir que progrese hasta provocar insolación.

La insolación: se produce por los mismos factores que el golpe de calor, sólo que en éste caso se trata de una exposición más prolongada al sol y de carácter mucho más grave, tanto que podría ocasionar la muerte en casos extremos. Los síntomas a los que hay que poner atención son: confusión, fiebre, dolor intenso de cabeza, náuseas y vómitos, sensación de debilidad, sed, orina oscura, pulso débil, respiración más lenta de lo normal, sensación de vértigo, calambres musculares y alteraciones visuales o auditivas; en casos muy avanzados se pueden llegar a tener convulsiones y pérdida de consciencia

Si se piensa que se esta frente a un caso de insolación, se deben tener algunas reacciones básicas ante ella:

  • Lo primero es sacar a la persona de la exposición solar inmediatamente.

  • Se debe retirar la ropa innecesaria, eso ayudará a que el cuerpo se enfríe.

  • Luego se debe poner en una habitación fresca y con buena ventilación.

  • Hay que levantar los pies del insolado.

  • Para ayudar a que el cuerpo se termoregule más rápido, se deben poner compresas frías sobre la cabeza, cuello y frente.

  • Si lo anterior no es suficiente, se puede realizar un baño muy frío a la persona insolada.

  • Se debe tener en cuenta hidratar a la persona con insolación, a través de jugos y agua  muy fría, además, la comida debe ser fresca y ligera. Es recomendable administrar bebidas deportivas que hidratan y reponen sales del cuerpo que se han perdido.

  • Si es necesario reactivar la circulación, hay que realizar masajes en los miembros superiores e inferiores.

  • Hay que tener mucho cuidado con la insolación y vigilarla de cerca, ya que si persiste se debe acudir a una consulta médica a la brevedad. Además, si desde un principio se presenta con shock y convulsiones, se debe acudir a urgencias de inmediato.

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