“La presencia de los padres favorece el proceso de rehabilitación, otorgando a los niños y niñas un espacio seguro, devolviéndoles la confianza, potenciando sus capacidades cognitivas y emocionales a través de la compañía. Juegos, cantos y caricias, contribuyen a la  contención que necesita todo niño, así como también, el seguir manteniendo ciertas normas necesarias, para alcanzar las metas propuestas en este proceso de rehabilitación”, explica Ana María Garreaud, psicóloga de Clínica Los Coihues.

Como clínica dedicada en forma exclusiva a la neuro-rehabilitación, en Los Coihues las familias son capacitadas en tareas específicas relacionadas con sus niños que están hospitalizados y que  también les  servirá,   para el  posterior  retorno al hogar. Una persona hospitalizada por un periodo largo, se aleja de actividades básicas y significativas  relacionadas con su rol familiar: padre, hermano, esposo, y de actividades laborales que son,  en la mayoría de las veces, de gran importancia.  Del mismo modo,  un niño o niña en situación de hospitalización prolongada, se ve separado de sus actividades inmediatas, como  compartir con sus hermanos, padres y amigos y se aleja de la actividad escolar.

La psicóloga Ana María Garreaud, coordinadora del equipo de  psicología de Clínica Los Coihues, nos explica la importancia de acompañarlos en este proceso: “Este cambio brusco para algunos niños,  o vivido tempranamente y por largo tiempo para otros, puede generar un decaimiento del estado anímico, desmotivación, tristeza, lo que puede a su vez traducirse en un bajo rendimiento en sus tareas de rehabilitación. La presencia de la familia, cobra vital relevancia tantos en adultos como en niños/as.  Sin embargo, el impacto en la vida infantil es aún mucho mayor, ya que los niños/as, especialmente los más pequeños, están en proceso de construcción del vínculo con sus seres significativos: madre, padre, abuelos,  proceso que puede verse interrumpido por esta obligada separación, que en la mayoría de los casos, no comprenden. La presencia de los padres o del cuidador principal, sin duda marcará una diferencia entre aquel niño que es acompañado y el que no lo es o sus visitas son infrecuentes”.

Los padres, durante el proceso de rehabilitación, no sólo son capacitados en las técnicas motoras o de enfermería relevantes, sino también reciben apoyo psicológico para elaborar la experiencia dolorosa y poder seguir siendo pilar fundamental en la entrega emocional que tanto requieren sus hijos o hijas.