Mareos en la tercera edad

Mareos en los mayores,buena parte de los mayores de 60 años, acuden al médico por culpa de inexplicables mareos o vértigos. También son habituales las pérdidas de equilibrio y otras sensaciones de aturdimiento. Es importante que sea un médico quien determine la gravedad de nuestra situación, en todos los casos el especialista determinará con un reconocimiento físico los posibles motivos. El manejo práctico del mareo por parte del médico de cabecera resulta complejo y dificultoso. Suelen ser dirigidos a diferentes especialistas (otorrinolaringólogos, traumatólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.) sin una orientación básica adecuada y así se inicia una larga peregrinación con falsos diagnósticos.

Antes de iniciar cualquier tratamiento debe consultar con su médico para definir el tratamiento a seguir . Es probable que necesite algunos exámenes, pero sólo el médico le puede definir pasos a seguir para atacar este problema. De acuerdo sean las causas del mareo en el adulto mayor, es importante seguir las siguientes recomendaciones: no olvidar realizar algún tipo de actividad física en la semana, (esto ayuda a controlar los problemas de mareos en la tercera edad), evitar la automediación, reducir el consumo de alimentos que puedan producir los mareos (dulces o azúcar en exceso, por ejemplo), recuerde alimentarse saludablemente según las recomendaciones de su médico, la hidratación puede ser clave para evitar los mareos, tener cuidado al caminar, correr o realizar movimientos bruscos para evitar la posibilidad de una caída y llevar un control adecuado de la presión arterial. Los mareos son una variable muy presente en la vida de los adultos mayores, por lo tanto, los autores sugieren a los cuidadores ayudarlos a participar en tareas físicas cotidianas.

Para poder establecer un tratamiento adecuado que incida en la causa es necesario llegar a un diagnóstico cierto. Si no, el tratamiento preventivo o curativo de los síntomas, cuando se manifiesten, es lo único que se puede hacer. Si la causa de la enfermedad es banal y el proceso autolimitado el tratamiento de los síntomas puede ser suficiente. Por el contrario, cuando la causa es seria y potencialmente peligrosa o se manifiesta repetidamente durante muchos años, casi siempre sin una periodicidad concreta es prioritario establecer el diagnóstico exacto. Esto es porque lógicamente la primera opción de tratamiento será la mejor en este caso. Ahora bien, si sólo es posible instaurar un tratamiento sintomático el enfermo debe saber que la recurrencia del vértigo, si se diese, lejos de ser una complicación, es una manifestación que se puede tratar adecuadamente y no representa un deterioro importante. Los métodos de tratamiento, farmacológicos o la realización de determinadas maniobras de tratamiento fisioterápico, se instauran rápidamente y aportan una mejoría clínica inmediata.

 

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