Ejercicios en la tercera edad

Algunos de los beneficios que obtienen los ancianos de realizar una actividad física son los siguientes: menor incidencia de caídas y fracturas óseas, por aumento de la fuerza muscular y coordinación de los movimientos, producto del entrenamiento. Retraso en la aparición de osteoporosis, sobre todo en mujeres posmenopáusicas. Mejora de la depresión, sobre todo en mujeres, con los programas de ejercicios físicos. Prevención de la arteroesclerosis. Disminución de las cifras de tensión arterial, con una gran mejoría de su cuadro clínico. Aumento del gasto calórico del organismo, contribuyendo a la pérdida de peso y al mantenimiento de la misma.  Mejora del sueño y sensación de bienestar general. Incremento de la capacidad para desarrollar tareas cotidianas y laborales.Antes de iniciar cualquier tratamiento debes consultar con tu medico para definir el tratamiento a seguir . Es probable que necesite algunos examenes, pero sólo el médico es el que puede definir los pasos a seguir para atacar este problema.

Como regla general las alteraciones que resultan por parte de la vejez son debidas al modo de vida sedentario o como consecuencia de enfermedades crónicas que posea, por ello deben ser examinadas cuidadosamente antes de prescribir un ejercicio físico. Es conveniente que el médico sea la primera persona que evalúe a través del historial médico de la persona, la capacidad de ésta para poder realizar ejercicio físico, recomendándole así los más adecuados para su edad y condiciones personales.

Los tipos de actividad física más común entre las personas mayores son: Caminar, bicicleta al aire libre o estática, bailar, natación, yoga, taichi, gimnasia aeróbica de bajo impacto y gimnasia en el agua. Los ancianos deben mantenerse activos en su vida cotidiana. Numerosas personas poseen una vida dinámica sin hacer ejercicio, porque ya lo hacen con tareas diarias como hacer la compra, limpiar la casa, etc. Teniendo así un nivel adecuado de actividad.

Los beneficios que puede aportar el deporte a los más mayores, también redundan en ventajas para la sociedad, porque contribuyen a reducir significativamente los costes en sanidad y en cuidados asistenciales.

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