Muchas veces los problemas a la piel, más que una enfermedad en sí mismas, son manifestaciones de otras patologías que nos afectan. Señales de alerta que nos sugieren que algo no marcha bien.

Este es el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que reúne trastornos como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Se estima que hasta un 40% de las personas con EII presenta además, junto a la sintomatología propia de los órganos afectados, síntomas extra-digestivos.

Ambas enfermedades afectan con mayor frecuencia a personas entre los 20 y 40 años y su incidencia va en aumento. Estas patologías pueden  generar desórdenes en el sistema musculo-esquelético, en los ojos, en vías hepato-biliar, en pulmones o riñones y sistema cardiovascular. Pero también pueden generar alteraciones importantes en la piel.

En el marco del XXV Simposio Internacional: Actualización y Avances en Medicina Interna y Piel, organizado por el Departamento de Dermatología de la Pontificia Universidad Católica, se trató este tema con la intervención del Dr. Patricio Ibáñez, Gastroenterólogo de Red Salud UC.

Algunas de las lesiones en  la piel más frecuentes

– Estomatitis bucal: Lesión a la mucosa bucal, de bordes planos y regulares, también conocidas como aftas.

– Eritema Nodoso: Nódulos dolorosos con enrojecimiento en la piel de piernas.

– Fístulas anales: Infección generada por la obstrucción del canal de glándulas anales.

– Fisuras: Desgarro en la mucosa del ano.

– Pioderma gangrenoso: Ulceras dolorosas en la piel.

“Estas alternaciones pueden aparecer incluso antes que la enfermedad digestiva propiamente tal. En otros casos, éstas cursan durante su diagnóstico y tratamiento”, explica el especialista.

El tratamiento con corticoides, que se usan sólo en las crisis y por períodos acotados de tiempo e idealmente sólo una vez, pueden tener efectos secundarios como acné y aumento del vello (hirsutismo).

Los pacientes afectados por algunas de estas enfermedades cutáneas deben tener ciertas precauciones en el cuidado de la piel, como es el uso de FPS (Factor de Protección Solar) y visitar anualmente a un dermatólogo. Esto para realizar los correspondientes controles de prevención y detección precoz de cáncer a la piel, que se ha visto, es mayor en este tipo de pacientes en comparación con la población general.

Fuente: La Segunda

Por Clínico.cl

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