Frenadas bruscas a alta velocidad pueden romper la arteria aorta

  • Lesiones por accidentes de tránsito pueden pasar desapercibidas en los primeros minutos del accidente, pero tener consecuencias fatales horas o días después.
  • El 18% de quienes chocan a alta velocidad sufre transección de la aorta, debido a la brusca desaceleración del vehículo, aun cuando utilice airbag o cinturón de seguridad.
  • Cirugía endovascular permite reparar la arteria aorta y salvar la vida del accidentado, siempre que se realice pocas horas después de la colisión.

Ni el airbag ni el cinturón de seguridad compensan la irresponsabilidad de conducir un automóvil a alta velocidad. Y es que una desaceleración violenta de la velocidad genera el desgarro de la arteria aorta en sus primeros centímetros. Y es sólo uno de los impactos que un accidente de tránsito puede producir en los órganos internos del cuerpo, y que no siempre son perceptibles a simple vista.

Para entender el efecto de una colisión sobre el cuerpo humano, se debe considerar que el conductor y los pasajeros se mueven a la misma velocidad que el vehículo, por lo que de ante una frenada brusca, la fuerza de la inercia los empujará violentamente hacia delante. El cinturón de seguridad y el airbag amortiguará en parte este desplazamiento; sin embargo, habrá daño en los órganos internos en proporción a la energía con la que el cuerpo fue desplazado. Es decir, mientras más fuerte es el impacto, peores las lesiones en los órganos internos.

En palabras del doctor Leopoldo Mariné, Cirujano Vascular de la Universidad Católica, “en los choques de alta energía en los que el cuerpo es frenado por impacto frontal, la deceleración violenta produce desgarros internos y en el caso del tórax, por condiciones del diseño de la aorta, ésta se desgarra  transversalmente en su parte alta produciendo la muerte en el lugar del accidente por hemorragia masiva”.

Riesgo vital

“La brusca desaceleración de velocidad que se produce en las colisiones es culpable de la transección de la aorta en un 18% de los accidentados, de los cuales un 80% fallece al instante”, agrega el doctor Mariné.

Sin embargo, existen ciertos traumatismos que pueden pasar desapercibidos durante las primeras horas tras el accidente. Tal es el caso de las lesiones en el hígado, el páncreas, los intestinos, los riñones y el bazo, donde se pueden producir hemorragias de evolución más lenta que la que sucede por desgarro de los vasos sanguíneos, pero que pueden causar la muerte en el mediano plazo.

No solo eso: la presión que se produce sobre el tórax durante un accidente de tránsito, puede comprimir los órganos internos entre el esternón y la columna vertebral, hasta producir contusión cardiaca, contusión pulmonar, compresión del neumotórax y pérdida de la estabilidad de la caja torácica por fractura de costillas.

Un golpe en el abdomen, en tanto, puede producir una ruptura en el diafragma, y causar una seria dificultad respiratoria, ya que los órganos que están ubicados en esa zona se desplazan hacia arriba, comprimiendo la cavidad torácica. Y si el impacto alcanza la cabeza, pueden quedar graves hematomas en la masa cerebral y en el tronco del cerebro.

Sólo la rápida acción de los equipos de rescate puede salvar a quienes sufren este tipo de lesiones, que bien se pueden evitar al conducir automóviles a una velocidad moderada y con precaución, evitando además el consumo de alcohol.

 

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