Por Yerko Marincovich (Psicólogo clínico, ex cadete de Cobresal y pelotero a rabiar)

Fútbol, pasión y, recientemente en nuestro país, enfado de multitudes. Hoy, ayer y a través de toda la historia de nuestro fútbol, se han producido actos de indisciplina por parte de los actores principales de este deporte, que han afectado el ánimo de hinchas, entrenadores, dirigentes y federaciones. Pero ¿qué razones podrían explicar este tipo de comportamientos en profesionales del deporte y cómo podríamos abordarlas?

Para dar respuesta a esta interrogante, debemos analizar algunos componentes psicosociales que podrían intervenir en la conducta del deportista. Generalmente, la mayoría de los futbolistas provienen de orígenes socioeconómicos pobres, de canchas polvorientas y hogares con muchas carencias. Pero como el fútbol actual no es lo de antes, muy vertiginosamente pasa de ser sólo un juego a convertirse en profesión, en una enorme industria y monstruo publicitario que paraliza naciones, mueve millones de dólares, es alegría y es tristeza, es éxito y es fracaso. De esta forma, a un jugador profesional por un lado le esperan los cielos de la gloria y, por el otro, los abismos de la ruina, cuando éstos no se conducen correctamente.

Se encuentran de bruces con el dinero y con la fama. En Chile, no es frecuente que a los jugadores les enseñen cómo abordar las responsabilidades y los peligros que puede generar el éxito y la exposición pública; aún cuando debería realizarse desde las divisiones inferiores. Se debe poner foco en enseñar todas las variables con las que podrían encontrarse durante su corta, pero intensa, carrera como profesional, y de cómo éstas pueden influir en su desarrollo como deportista.

El tema de la fama es solo un punto de la problemática, existen otros igual o más relevantes como el estrés como consecuencia de la competencia; la convivencia entre jugadores y entrenadores de distintas culturas; el rechazo al entrenador por su metodología, sistema, falta de aptitudes para la dirección, pocas habilidades sociales o problemas en la comunicación; la tolerancia a la frustración ante las derrotas; hábitos de salud incorrectos; la falta de adaptación a un sistema técnico-táctico o el ambiente social del futbolista (las relaciones con amigos u otros actores lejos del deporte, por ejemplo)

Y la lista es larga. Pueden existir muchos factores más que influyen en el comportamiento del deportista, pero existe un punto en común que debe cumplirse en casi la mayoría de los casos, para lograr controlar la mayoría de las variables mencionadas: ese punto es la disciplina. Porque el deporte es, en sí mismo, disciplina.

Un futbolista de selección es un deportista de élite y de alta competición, por lo que deben tener una formación integral, acorde a estas características. El deporte altamente competitivo no puede ser laxo ni democrático, la única forma funcional es el seguimiento estricto de la disciplina y la perseverancia.

El cumplimiento de ésta en el deporte ayudará al jugador a conseguir los objetivos de forma más eficiente. Es decir, podrá llegar antes o mejor a la consecución de los objetivos.

En el fútbol, sobretodo en concentraciones y entrenamientos, básicamente la disciplina la pone el entrenador y la debería conseguir el deportista. Las exigencias se consideran, en primer lugar, a las demandas que se le imponen al deportista -resultado de las condiciones externas de la actividad-, en forma de tarea deportiva y condiciones objetivas de ejecución de la misma.

Lo anterior podría lograrse a través de una adecuada preparación psicológica, constando de un sistema de procedimientos que incluyen métodos y técnicas de evaluación e intervenciones del psicólogo y el entrenador, con el propósito de formar, desarrollar y estabilizar el estado psicológico más idóneo del futbolista y perfeccionar el soporte mental de las cualidades física, técnicas y tácticas, para que pueda utilizar todos sus recursos en una competencia determinada.

Actualmente, en el fútbol hay varias formas de abordar el trabajo psicológico-deportivo: directamente con el atleta o sólo asesorando al entrenador; o en el análisis e influencia de los medios masivos en el rendimiento deportivo. También puede ser trabajando el apoyo motivacional y energético para el equipo o conformando la cohesión o identidad del grupo, entre otras. No obstante, es importante tener en cuenta las principales dimensiones psicológicas a trabajar:

– Liderazgo.
– Cohesión grupal.
– Efectos de la audiencia cuando se juega en casa o viceversa.
– Efectos de los medios masivos de comunicación.
– Agresión y violencia dentro o fuera de las canchas.
– Autoestima y rendimiento del deportista.
– Rehabilitación de lesiones.
– Asesoría al cuerpo técnico.
– Aplicación de técnicas motivacionales.
– Manejo adecuado del autoconcepto.
– Prevención de adicciones.
– El apoyo al futbolista. Prepararse para el retiro.
– El fenómeno del uso de sustancias prohibidas.
– El futbolista como modelo para jóvenes y niños.
– Aspectos psicosociales de los futbolistas en la práctica del ejercicio.

En el fútbol, entonces, hay que trabajar psicológicamente con una serie de técnicas para desarrollar, en cada deportista, cualidades como el pensamiento táctico (acrecentar la habilidad para anticiparse a situaciones del juego que se van dando durante su ejecución), empatía y coordinación de grupo (habilidades para formar un grupo cohesionado, cooperativo y con una atmósfera de armonía y confort para todos) y el control emocional, para mantener sus reacciones en equilibrio, especialmente en situaciones adversas, o de presión o desventaja que le puedan producir estrés o angustia. Incluye este aspecto también el control adecuado ante la exposición mediática.

Como podemos ver, el fútbol –al ser un deporte grupal- uno solo no se salva; debe haber cooperación y trabajo en equipo, no sólo refiriéndonos a pares y entrenadores, sino a todas las personas que se vinculan en la vida del deportista. Para ello, la primera palabra y constructo que debe asociar y asimilar el deportista es la disciplina, le guste a quien le guste. Así de sencillo.

Por Clínico.cl

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Un comentario en «Fútbol, enfado de multitudes»
  1. Excelente articulo, sería ideal que todos los deportistas en Chile tuvieran un proceso formativo integral. lo mas probable es que seguirián existiendo casos de insdisciplina pero serian los menos.
    Saludos,

    Jorge.

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