Estrés de fin de año: Cómo soportar los últimos meses del año

 

Cursamos noviembre, el penúltimo mes, quizás el más pesado para muchos que deben enfrentar una alta carga de responsabilidades que signifiquen terminar bien el año. El último período para rendir exámenes finales, para preparar la Prueba de Selección Universitaria (PSU), para aumentar la productividad del año y posteriormente planificar las anheladas vacaciones.

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Sin duda el estrés de fin de año es un síndrome que conlleva múltiples factores, que tienen que ver con aspectos psicológicos, factores del entorno, la calidad del sueño, una dieta balanceada, mayor actividad, entre otros.

“En una rutina normal de actividad se deben marcar bien los ritmos, esto ayuda mucho a funcionar en forma sincronizada con el ambiente y sus requerimientos. Por ejemplo, establecer ritmos saludables en actividad física/descanso; alimentación equilibrada respetando horario, ingesta de líquidos abundante, usar luz artificial prudentemente, idealmente con atenuación gradual en la medida que avanza la hora. En general, todas estas medidas intentan seguir el ritmo del ciclo día/noche que marca el sol y coordina a nuestra organismo con este ciclador natural”, explica el Dr. Pedro Moya, neurólogo del Centro del Sueño de Red Salud UC.

El especialista agrega que el factor psicológico muchas veces refuerza la conducta negativa y se va perdiendo el control de la actividad espontanea o autonómica (no voluntaria) de la conciliación y mantención de un sueño normal, lo que no nos permite un buen descanso. El sueño es una función fisiológica vital que debe respetarse y preservarse.

Para un buen descanso se recomienda: Acostarse cuando da sueño y levantarse a una hora fija. No cenar comidas pesadas ni muy tarde. No tomar estimulantes como cafeína y evitar fumar. No mirar la hora durante la noche. No contaminar habitación donde duerme con trabajo u otras actividades distintas al dormir. Si no ha podido dormir un tiempo estimado razonable mejor salir de la pieza, volver cuando da sueño de nuevo. No pensar negativamente en las eventuales consecuencias de la poca cantidad o calidad del sueño de una noche en particular. Si el insomnio o la falta de sueño se repite más de una o dos semanas simplemente acudir al médico.

Para el psicólogo de Red Salud UC, José Pinedo, el estrés de fin de año se debe principalmente a que se nos empiezan a acabar, progresivamente, los grados de libertad que teníamos considerados para realizar todas las planificaciones hechas a principio de año. “Esto significa que ya nos gastamos todas las posibilidades de dejar para después. Se limita la opción de “la próxima semana hago este trámite”, “esta semana sí que ordeno la bodega”, “a fin de mes me hago el chequeo”.

Al ver restringidas nuestras posibilidades de cumplir con lo planificado y con la emergencia de las responsabilidades y urgencias propias de la finalización -término de colegio y de estudios superiores, fiestas de fin de año, etc.-, comenzamos a sentirnos cada vez más superados y con una pérdida progresiva de la necesaria sensación que tenemos el control de nuestros asuntos y de los recursos para enfrentar las exigencias. En personas con más exigencias y menos recursos para afrontar, probablemente podrían hacer un cuadro de estrés o de angustia crónica.

Algunos, para enfrentar esta situación, prefieren no verla y seguir para adelante, de manera poco planificada y a la mayoría de las veces poco eficiente y menos efectiva. Lo que se recomienda es hacer listas con todo lo pendiente en todas las áreas de responsabilidad de nuestra vida, calendarizar los tiempos disponibles en semanas y meses (cada 2 meses), y distribuir las responsabilidades y temas pendientes, junto con los recursos necesarios (humanos, materiales y económicos) para poder llegar a fin de año de la manera lo más sana posible.

El estrés es una reacción del organismo en situaciones en las que no se tiene control absoluto de la situación, por lo tanto cualquier esfuerzo que se trate de hacer para recuperar el control será necesario. Así, el fin de año se presenta como la oportunidad de concentrar las energías y dar lo mejor de sí en esta última etapa. El experto plantea que “el estrés se combate compartiendo las preocupaciones con la familia, auto-convenciéndose que se está dando lo mejor de sí y focalizarse en cumplir los objetivos”, puntualizó.

 

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