Todas las mujeres saben que los cambios hormonales que sufren durante el embarazo afectan sus cuerpos en distintas medidas. Pero pocas saben que durante la gestación también sus ojos pueden verse afectados.

Uno de los problemas más frecuentes que suelen presentar las embarazadas está asociado con dificultades en el enfoque, independientemente de si sufren algún vicio de refracción o no. Estos problemas se producen debido a la disminución del fluido dentro del ojo y a la retención de líquidos en los tejidos oculares.

Es así como las mujeres que padecen miopía, hipermetropía o astigmatismo, suelen ver agudizados (entre media y una dioptría) dichas afecciones durante el período de gestación, problema que desaparece luego del parto. Es por ello que los especialistas recomiendan no cambiar los anteojos o las lentes de contacto, ya que la dioptría que se diagnostique no será la exacta.

También, las embarazadas suelen presentar una hipersensibilidad en la córnea, especialmente durante los últimos tres meses. Esta mayor sensibilidad puede provocar irritación, ojos secos e intolerancia las lentes de contacto. Es importante que un oftalmólogo diagnostique esta condición y prescriba las gotitas indicadas para cada afección.

En las embarazadas que padecen miopía, la retina puede estar dañada. Esta situación se presenta en las altas miopías (sobre seis dioptrías), aunque no es muy frecuente. No obstante, esta condición debe diagnosticarse antes del parto, de manera de evaluar una cirugía para sellar la retina (con un tipo de láser seguro para el feto) o un alumbramiento vía cesárea, lo que evitaría los riesgos de hemorragia ocular o desprendimiento de retina que podrían producirse como consecuencia de un parto vaginal.

Es importante que después del parto, las mujeres con algún vicio de refracción se realicen un control ocular para determinar la evolución de dichas afecciones. Los especialistas recomiendan que en caso de graduaciones altas, este control se realice diez días después del parto. Para quienes presenten una visión normal, la visita al oftalmólogo debiera realizarse a los tres meses o tras finalizar la lactancia.

(Vía Puertadelsol.cl y Nuestrosalud.com)

Por Clínico.cl

Red de medios sobre salud. Recuerde que el contenido de este sitio no reemplaza el diagnóstico y prescripciones de su médico y los profesionales de la salud.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *