Aumenta aplicación de nueva terapia contra el cáncer de próstata

La braquiterapia es el más moderno y eficaz método que permitirá disminuir la tasa de muerte de 1.500 chilenos al año por cáncer de próstata, enfermedad que es la tercera causa de muerte en Chile.

El nombre es difícil.  La explicación, fácil.  Se trata de semillas radioactivas, con yodo 125, del tamaño de un grano de arroz, que se insertan en  la región prostática  dañada y “bombardean” sólo la próstata.

Los mejores especialistas chilenos cuentan hoy con una efectiva y moderna arma para enfrentar una enfermedad que es la segunda causa de muerte en Chile y  hasta ahora sólo se combatía con extirpación total de la próstata y radioterapia.  Ambas muchas veces con molestas consecuencias.

El método llegó desde Europa y Estados Unidos y está en plena aplicación en Chile. Uno de sus pioneros es  doctor Felipe Balbontín, urólogo, quien la emplea en la Clínica Santa María.  Su éxito tiene garantía internacional: en USA  ya en 2001 se realizaron 49 mil procedimientos con  semillas  contra 30 mil cirugías convencionales.

¿Sus ventajas? Múltiples.  La intervención es ambulatoria. El doctor Balbontín detalla: “El paciente puede regresar el mismo día a su casa y experimentar sólo un poco de ardor al orinar.  Al día siguiente, puede reintegrarse  a su trabajo e incluso practicar deportes. Con la radioterapia externa y la cirugía habitual,  el paciente puede  tener que alejarse hasta seis  semanas de sus actividades, porque la recuperación es lenta, con ciertos grados de dificultad. Además, no ofrece riesgos de impotencia o incontinencia urinaria, propios de la operación tradicional.  La nueva técnica presenta ventajas sobre la radioterapia, porque las semillas  atacan sólo la próstata.  Los tejidos sanos quedan más lejos de las fuentes radiactivas.  El tratamiento, entonces, es más intenso, localizado y reduce la posibilidad de daño a los tejidos circundantes”.

Pese a su modernidad, la braquiterapia  su origen  data de  1901, cuando Pierre Curie planteó que una fuente radioactiva podría  insertarse directamente en un tumor.  Las primeras pruebas se realizaron en el Instituto Curie, de París  Sin embargo, su uso no prosperó en la primera mitad del siglo XX, debido a que la técnica no estaba tan depurada y presentaba entonces una alta tasa de complicaciones, hoy en día con el desarrollo computacional el procedimiento es más exacto y efectivo. Cuando cambiaron los métodos  de implantación y se logró prevenir ese riesgo, comenzó a perfeccionarse y aplicarse en el mundo.

Significado

No todos saben que el término braquiterapia procede del griego. “Brachys” significa cerca.  Alude al tratamiento de la enfermedad en zonas muy próximas  a ella.

También se desconoce que la braquiterapia no sólo es eficaz contra el cáncer prostático, sino que se puede aplicar en muchos otros sitios del cuerpo afectados por cáncer.  Es posible usarla sola o en combinación con cirugía, radioterapia externa y quimioterapia. Es un muy buen tratamiento radioterapéutico  contra el cáncer cervical, mamario y  de piel.

Otra de sus grandes ventajas es que puede emplearse en casos de tumores pequeños o avanzados, pero localizados.  En este último caso, logra resultados mucho más positivos que la cirugía tradicional.

Importante: el riesgo de disfunción eréctil es menor que el que ofrece la prostatectomía radical o extirpación total de la glándula.

Procedimientos

El doctor  Felipe Balbontín  explica: “Lo primero es realizar un examen físico detallado al paciente, que incluya una biopsia y un test de sangre que detecta sustancias relacionadas con este cáncer.  Esto permite  una  certeza mayor al 95% en la localización del tumor.  En promedio, se aplican entre 80 y 120 semillas por persona”.

Algo trascendente: el porcentaje de cura  fluctúa entre el 88 y el 99% de  los pacientes.

Aunque su valor es relativamente alto, por la alta tecnología y sub-especialización, lo cierto es que el procedimiento tienen tantas  ventajas que incluso las isapres lo están mirando con interés. A esto se suma que la Cámara de Diputados ya solicitó al Ejecutivo que se codifique en Fonasa esta novedosa terapia No sólo da mayores garantías de cura, sin que extiende la vida y proporciona mejor calidad de existencia.

Después de implantadas las semillas radiactivas, el paciente no tiene que alejarse de sus familiares o amigos. Al contrario de lo que algunos creen, no se convierte en fuente emisora de radiación.

Datos de interés

Diferencias entre radioterapia y braquiterapia:

  1. La primera es externa.  La segunda, interna;
  2. La radioterapia afecta a una zona amplia del cuerpo. La braquiterapia, sólo al tumor;
  3. Hay una mayor tolerancia de los pacientes al procedimiento;
  4. La  braquiterapia puede ser temporal o permanente.

La braquiterapia permite un tratamiento mucho más intensivo, por dosis altas de radiación.  Los tiempos de tratamiento se reducen. El procedimiento es ambulatorio.

Se desconoce las causas del cáncer de próstata. Por lo tanto, no se puede prevenir. Es falso que la actividad sexual influya en su aparición. Cualquier hombre puede sufrirlo.

En USA, la braquiterapia se usa en un 62% en el cáncer de próstata. La  cirugía de extirpación de la glándula, en un 38%. En Chile, su aplicación es muy baja. Apenas alcanza a un 0,4%.  Se practica sólo en las clínicas Alemana y Santa María.

El riesgo de cáncer de próstata comienza a los 45 años. Se recomienda chequeos regulares y visitas anuales al urólogo a partir de esa edad. Si hay familiares que hayan sufrido la enfermedad, el control debe comenzar a los 40 años. El primer paso es un antígeno prostático, un examen que determina el riesgo y el tacto rectal.

Las semillas de yodo radioactivo, las más usadas, duran un año y destruyen el cáncer lentamente. Luego, quedan en el organismo, sin provocar molestia ni peligro alguno.

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