No más cálculos renales

  • Los cálculos renales son pequeños y duros depósitos de mineral que interfieren con la habilidad del riñón de remover el exceso de agua, minerales y productos de desecho de la sangre. Causan un dolor severo en alrededor de uno de cada mil adultos cada año.
  • Especialistas del campus de Florida de la Clínica Mayo explican que la aparición de nuevos cálculos se puede prevenir.

Foto “Human Kidney” cortesía de dream designs / Freedigitalphotos.netEn la mayoría de los casos el calcio hace bien para la salud. Pero cuando el cuerpo tiene problemas para procesar el calcio  y otras sustancias de formación cristalina como el acido úrico, se pueden desarrollar cálculos renales.

Mientras muchas piedras son suficientemente pequeñas para pasar inadvertidas, algunas son tan dolorosas que envían a quienes las padecen a la sala de emergencia para buscar un tratamiento.

Para muchas personas, el hecho de que los cálculos pasen, sólo brinda alivio temporal. Después de haber tenido un cálculo, las probabilidades de tener un segundo  es de un 5 a un 10 por ciento cada año. “Una vez que el primer cálculo ocurre, la persona se transforma en un formador de cálculos”, dice William Haley. M.D., un nefrólogo de la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida. “Seguirá formando cálculos hasta que alguien investigue el por qué y cambie las cosas”.

Jeff Conn conoce muy bien el dolor asociado a un cálculo renal. A lo largo de los años ha tenido más de los que puede contar. Ahora de 63, ha vivido más de 25 años con cálculos renales.

“Había un tiempo a fines de los setenta, cuando era joven, que tenía cálculos que no podía pasar”, dice Conn. “Aquellos eran tiempos dolorosos. Finalmente pasé los cálculos después de ir al servicio de urgencia del hospital, pero siempre los seguí fabricando”.

Un cálculo surgido repentinamente en noviembre del 2008 le causó una infección que llevó a Conn al hospital de la Clínica mayo, desde donde fue referido a la Clínica de Cálculos Renales. Esta sub especialidad clínica reúne a especialistas de urología, nefrología, radiología y medicina de emergencia para diagnosticar y tratar pacientes con cálculos.

“La mayoría de los pacientes creen que sólo después de tener un ataque nos tiene que llamar”, dice el Dr. Haley. “Pero no se debe seguir pensando así. Nuestro acercamiento es focalizado y personalizado al paciente para tratar en forma adecuada los episodios de cálculos renales. Pero también trabajamos para descubrir la causa para prevenir el crecimiento y la formación de nuevos cálculos”.

Los médicos  que están tratando de entender la formación de cálculos renales están intrigados por un estudio que indica que varios factores juegan un rol, incluyendo el ambiente, la dieta y la edad. Los cálculos renales tienden a afectar más a los hombres viejos que a las mujeres y a las personas que viven en el sudeste más que aquellos que viven en otra parte, dice Michael Wehle, M.D., urólogo de la Clínica Mayo.

“La mayoría de los pacientes pasa su primer cálculo entre los 20 y 50 años” dice el especialista. “Pero nuestra esperanza es que con la Clínica del Cálculo seremos capaces de resolver el problema al inicio”.

Para los pacientes que requieren tratamiento inmediato, la Clínica del  Cálculo ofrece tecnología laser de punta y otras técnicas mínimamente invasivas. Después los médicos se programan para detener la formación de nuevos cálculos.

Revisan la historia de cálculos del paciente, su condición metabólica y la genética.  También se obtienen muestras de sangre y escáner del riñón. Adicionalmente, revisan la dieta del paciente.

“Nuestro trabajo integrado con los pacientes es único”, dice el Dr. Wehle. “Como resultado, con una combinación de dieta y tratamiento farmacológico,  logramos generalmente prevenir que los pacientes que han formado un cálculo vuelvan a desarrollar otro”.

Los estudios clínicos los ha  ayudado a evaluar tratamientos preventivos y encontrar la mejor manera de manejar la condición.

“Encontramos que el 90% de las veces podemos detener la formación de cálculos en el paciente, incluso en aquellos que hacen un promedio de uno a la semana”, dice el Dr. Halley. “Tenemos pacientes que han pasado 50 cálculos de riñón al año y ahora no presentan ninguno. Es muy dramático y satisfactorio para los pacientes”.

Conn dice que cuando fue visto por primera vez en la Clínica Mayo, las radiografías mostraron varias piedras en ambos riñones. “Pero tengo esos resueltos y nada desde entonces”, dice Conn. La resolución incluyó el cambio de su dieta. Conn se sorprendió con las restricciones alimentarias que le dieron, las que incluyeron un producto lácteo en cada comida, pero no espinaca, colas, maní o chocolate.

“Da una tremenda tranquilidad el saber que alguien está resolviendo esto y que yo no tengo que preocuparme”, dice.

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